domingo, 18 de octubre de 2009

This is not a love story

No deberíamos obligar a nadie a querernos, pero se hace constantemente, es casi mecánico; ni pretender que alguien nos quiera por el mero, y ridículo y banal e inapreciable, hecho de que estemos enamorados de ese alguien; ni caer en el oscuro abismo de la desesperación insomne si se nos rechaza, si mononeuronalmente creemos que compartir mi vida contigo es la única vía abierta al tráfico en la descabellada autopista de la felicidad. Tom cree en el amor, con Summer, pero Summer no en el amor, no con Tom al menos. Esa es la historia, resumida, de 500 días juntos, según la pésima traducción en castellano de (500) days of Summer, donde el paréntesis grita muchas cosas sobre la peli y que el nombre de la protagonista sea Verano, casi que también. Aunque no es nada original el batiburrillo cronológico del que se nutre la historia, sinceramente creo que bajo un modelo clásico de guión líneal, (500) sería un film aburridillo más sobre una ruptura sentimental cantada. Sin una base cronológica coherente sobre la que apoyarnos, es sencillo empatizar con Tom, muy fácil subirnos a ese paquebote desvencijado que se debate entre gruesos mares de dudas y tifones varios de amor, seguro de que Summer es la chica ideal, pero incapaz de convencerla a ella de lo mismo.


Pese a que no pasará a la historia del cine por sus diálogos mordaces, ni por su bella fotografía o su precisa dirección artística, (500) nos devuelve la esperanza en el género fílmico y lo hace, un poco a lo Lost in translation (escenas de karaoke incluidas), catapultada por un puñado de silencios únicos, de esos precisos que escoge la música para nacer. Espléndida, en fin, la banda sonora, con un par de pinceladas de The Smiths por aquí -to die by your side, is such a heavenly way to die, es prácticamente la primera de las frases que Tom y Summer comparten, en el ascensor, durante sus 500 días juntos: morir a tu lado es una manera divina de morir-, algo de Regina Spector por allá, incluso Carla Bruni se cuela con su Quelqu'un m'a dit, y Simon&Garfunkel que tan bien quedan en estas pelis de sí, pero no. Y cada maldita vez que el tiempo se para y los edificios se desdibujan y se atenuan las farolas, cada vez que una canción dice lo que la historia necesita decir y los personajes no se atreven o no saben o prefieren que una canción lo diga mil veces mejor que lo que ellos lo harían jamás, yo, espectador insensato de mediocre inglés, no me entero por entero de qué pueda ser eso que, cada jodida vez que sucede, es tan fundamental para la historia que todo se detiene para que la música tome las riendas y defina el momento. Así pasa, por ejemplo, cuando Summer se sube al escenario del karaoke en la fiesta de la oficina, casi al principio de la peli, y mientras canta la primera estrofa de Sugar town, de Nancy Sinatra, deberíamos poder leer, en la parte baja de la pantalla y con buena letra:


I got some troubles but they won't last
I'm gonna lay right down here in the grass
And pretty soon all my troubles will pass
'cause I'm in shoo-shoo-shoo, shoo-shoo-shoo
Shoo-shoo, shoo-shoo, shoo-shoo Sugar Town



o bien:


Surgieron algunos problemillas pero no durarán,
me voy a tumbar aquí mismo, sobre la hierba,
y muy pronto todos esos problemas pasarán
porque estoy en la ciudad de azúcar.



porque la precisa elección de ese tema, y no otro cualquiera (justo después Summer confiesa: había elegido Born to run, de Bruce, pero no la tenían, increíble), habla sobre su carácter, nos ayuda a definirla, a encasillarla, a dibujarla, a comprenderla, nos ayuda a no odiarla demasiado por no querer tanto a Tom como Tom sin duda la quiere a ella,. Nos están robando, en fin, parte de la historia, piezas del puzzle perfecto -y muy lindo y muy muy muy bien empaquetado- que es (500) days of Summer. Dos recomendaciones, en fin: para ti, lector, ve al cine y disfruta con 95 minutos de delicada esperanza para el futuro cinematográfico; y para los chicos responsables: subtitúlenme las canciones, por favor, que mi inglés es de todo a cien y mi oído, una piedra.




2 comentarios:

  1. Hola, P:
    Este pasado verano me quedé sin vacaciones y, resulta que buscando algo sobre los Phoskitos, vine a dar con tu blog despertar(es) maravilloso. Lo cierto es que me pasé todo agosto y septiembre leyendo tus relatos, por la noche, cuando me quedaba sin nada que hacer y luchando contra los mosquitos. No te he escrito antes porque el blog estaba inactivo. Ahora veo que vuelves transfigurado en crítico de cine. Te seguiré leyendo pero, óyelo bien, nunca te perdonaré que matases al doctor García Pevarelo.
    Saludos.

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  2. Escritor mio... "el amor es triste pero es lo mejor que existe" decía un tal Campoamor... así que no pongamos ni trabas, ni alas al músculo más sentimental que tenemos... creo que incluso habría que darle las gracias por hacernos vivir... eso que te llevas... ah¡ y déjate querer tonto... que el invierno ya es siniestro, más aún teniendo la cama y lo pies frío

    Monipeny

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